Secuela Christi

Maestro ¿dónde moras? Jn. 1, 38

La misión de Juan el Bautista tiene una eficacia inmediata. Los dos discípulos, escuchando la voz del Verbo, se ponen a seguir a Jesús. Teniendo ya a las espaldas un conocimiento de Jesús comunicada por el Precursor.

Cristo aparece en el Jordán con los discípulos que se encaminan para seguirlo. La imagen traduce literalmente el significado de la expresión “seguir”: caminar junto con uno que indica el camino. Juan y Andrés están con sus pasos decisivos en el seguimiento de Cristo, el cual se gira; y es así la única figura que mira a la comunidad. En este girarse hacia la comunidad, Cristo indica con la mano derecha la respuesta a los dos discípulos que preguntan: “Maestro, ¿dónde moras?”. La respuesta a la pregunta de Jesús nos recuerda que la secuela Christi no significa una doctrina sino que, antes que nada, significa aprender un modo de vivir.

Jesús no les describe la propia habitación, sino que les invita a hacer propia su experiencia de vida. Con el rótulo que tiene en la mano, indica que Él es El Logos, la Palabra, el Verbo. También uno de los discípulos, Andrés, lleva el rótulo. Son dos discípulos, pero representados como un cuerpo solo, símbolo del hecho que el camino en Cristo es una experiencia comunitaria. El discípulo encarna la Palabra porque la sigue.

El hecho de que los dos discípulos lleven el rótulo, nos recuerda la creación del hombre a través de la Palabra de Dios. Gregorio Nacianceno desarrolla la Teología de la participación del Logos a la nueva hipóstasis creada que es el hombre. Dios crea al hombre dirigiéndole la palabra. El hombre es por tanto una palabra pronunciada, que acogida se dirige hacia la respuesta. La habitación del Hijo es la Gloria del Padre. Con la mano izquierda señala el cielo.

Con las palabras "Vengan y verán", Jesús nos invita, exactamente como estos primeros discípulos, a descubrir su dimora.

Gracias por visitarme