Bodas de Caná

Las Bodas de Caná en toda interpretación, tanto judía como cristiana son símbolos de la Alianza entre Dios y el hombre. En las tinajas, la mayoría de los Padres de la Iglesia veían simbolizada la Ley de Moisés, que era la codificación de la Alianza entre Dios y el hombre. Dios es fiel y más seguro que todos los cielos y la tierra, pero el hombre no cumple su Alianza. Dios el esposo, es fiel, pero la novia no vive fielmente a este amor (Cf Ez 16).

En la escena aparece María junto a las 6 tinajas vacías. El número 6 es imperfecto, es casi 7. Y los Padres de la Iglesia veían en ello representada la Ley Antigua que se había vuelto estéril, infecunda, se había secado. Cuando María dice a Jesús: “No tienen vino”, en el fondo está diciendo: “No tienen amor”. Es por eso que los esposos son representados tristes, porque no tienen amor. Ellos aparecen en el interior de una vivienda decorada al estilo de las construcciones en Jalisco, con cantera y ladrillo. María dice a los siervos “Hagan lo que Él les diga”. En la escena María mira al frente al espectador, por tanto es ocasión de hablar de la cuarta dimensión en el arte, por medio de la cual el espectador es interpelado. Los siervos somos nosotros, cada uno de los que contemplan la escena son invitados como siervos a “hacer lo que Él nos diga”

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